Palabras sobre las cubiertas de una agenda para el 2012. Mi amigo Arturo se ha traido de Etiopía la retina llena de imágenes que ensanchan su corazón y lo desbordan. Con su cámara de artista las ha querido retener y componer con ellas las horas y días, las semanas y meses del próximo año. Mientras desgrana los nombres, las historias y los encuentros con los niños de Madre Africa, mi amiga Cristina comenta y recuerda con el rostro luminoso de generosa maternidad recien estrenada tantas cosas nuevas vividas junto a sus hijos: el largo viaje, la llegada a casa, su nuevo hogar, el primer día en el cole, su visita a los Bélenes de ayer por la tarde... La agenda en manos de Arturo ha sido un regalo para otros amigos andaluces con los que volvieron de Etiopía después de este largo parto de años llamado adopción. Me hablan de esos nuevos vínculos de amistad, de un dar a luz ante la juez: "sois ya sus padres para siempre". Mientras no puedo olvida el primer encuentro con ellos, su sonrisa mientras terminaban la cena, y el beso de despedida antes de acostarse. Rendidos de cansancio. Felices. Reclamanda a papá para que los arrope en la cama y les de el último beso...
Y mientras escribo recordando la entrañable cena de anoche siento que a esta familia Dios ya la ha visitado, que la Navidad se adelanta, que el corazón del ser humano, en ocasiones nos hace vislumbrar con sus sueños, hechos, ternura, los reflejos de la bondad de Dios que no quiere otra cosa sino la felicidad sus criaturas.
No solo vuestros ojos han visto belleza y ternura tras tanta pobreza e injustica en la madre tierra Africana. También quienes tenemos la suerte de gozar de vuestra amistad, estamos contemplando en vuestros rostros, en vuestra vida, en vuestra hogar, en vuestra familia la belleza y la ternura. Gracias mis amigos por este regalo.
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