jueves, 10 de diciembre de 2009

No basta desear la paz

Descorro el velo, estreno página, olfateo el rasgar del lápiz digital sobre las páginas de este rincón pequeño, ínfimo de la inmensa red que nos une. La noche me invita a repasar contigo las esencias de un día que se escapa. La calma y el silencio nocturno arrastran vientos desde Oslo, ciudad noble donde hoy se distinguía al Jefe de Estado americano con el novel de la Paz. Pese a toda contradición, las palabras que ha dejado escapar, desde los primeros compases de su discurso nos ponen los pies en la tierra: no basta desear la paz para alcanzarla. El mal existe en el mundo y la historia muestra que es necesario trabajar, tomar decisiones para llegar a ella.

Me dejan las palabras grandes y pragmáticas de Obama, una semilla para plantar en el jardín concreto de mi pequeño mundo y mi barrio, del colegio, los niños y familias que son mi oficio, vocación y trabajo. La falta hasta de pan de muchos de mis vecinos a causa de asfixiantes hipotecas impagables, el paro que no cesa, crece y devora con fauces enormes las esperanzas y la dignidad de tantos amigos que quieren salir adelante, trabajar, ser valorados por lo que son y saben hacer. De estas, miserias de esa madeja odiosa llamada crisis, no se sale con suspiros ni lamentos. No se consuela con buenas palabras. Estos meses han sacado a flote la verdad de una manera de vivir y organizarnos en sociedad que no funciona, que deja víctimas en los márgenes del camino, que revientan las costuras de los posible, que nos llevan más allá de las posibilidades sin pensar en el futuro.

Para quienes somos creyente, estas noches de calma presagian una gran esperanza, que nos hace movernos, activarnos, despertar, vigilar, poner las manos en la masa de la historia, y trabajar sin descanso.

El levante detenido que clava la quilla de la barca en la próximidad de la costa y la escollera, está a punto de saltar, para desplegar velas, avanzar, salir de ahogos y tristezas. Estrena página en el blog suspirando y avivando en mi y en ti, el viento que nos pone a trabajar para desterrar toda forma de crisis, toda forma de dolor, todo calma chicha desesperanzada.

1 comentario:

  1. Hola Rafa,

    bonitas, esperanzadoras y realistas palabras.

    Che bella idea di questo blog!

    Un abrazo,
    rafa barra

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